“Buscamos que los varones privados de su libertad se conecten con cuestiones sensibles que les han sido vedados por la cultura patriarcal”. La directora de Lucha contra la Violencia de Género del Ministerio de Justicia bonaerense, Malena Rico, le explicó a Página/12 cuales son los principales objetivos del Programa Deconstruyendo Masculinidades, que se desarrollará en 30 de las 54 unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires. Los talleres están destinados, principalmente, a los detenidos por casos de violencia de género, pero estarán abiertos para todos los internos detenidos.

“Lo que queremos es poner sobre la mesa que, en algún punto, los varones también son víctimas de ese sistema patriarcal” y lograr al mismo tiempo, no sólo prepararlos para que tengan otra mentalidad al salir de la cárcel, sino también a disminuir los niveles de violencia en las unidades penitenciarias bonaerenses.

El programa fue creado por el ministro de Justicia provincia, Julio Alak, y tiene como eje central “desarrollar e implementar dispositivos tratamentales respecto de las violencias de género, para un abordaje psico socio educativo dirigido al universo de varones privados de su libertad en las cárceles bonaerenses".

Malena Rico explicó que el programa está ahora “en una etapa de capacitación de los profesionales que van a coordinar los dispositivos”. La capacitación consta de “seis encuentros virtuales” en el contexto de pandemia. Los primeros tres fueron dados por integrantes del Ministerio de las Mujeres de la provincia y los otros tres, que son más específicos, van a estar a cargo de la Dirección de Violencia de Género de la Subsecretaría de Política Criminal.

El programa lo van a desarrollar psicólogos, trabajadores sociales, de la educación y otros profesionales del Servicio Penitenciario Bonaerense que están asistiendo ahora a las clases de formación.

Rico explicó que se llega a la instancia de lanzamiento del programa con experiencias previas realizadas por “profesionales que venimos trabajando en las cárceles desde hace muchos años”. En su caso personal, trabajó en el tema de las “nuevas masculinidades” luego de un recorrido que comenzó “desde la educación sexual integral de los varones privados de la libertad”.

De esa forma llegó a un diagnóstico según el cual “muchos de esos varones, aunque no estuvieran detenidos por causas relacionadas con la violencia de género, habían sido protagonistas de casos de violencia de género con sus parejas, con sus madres, con sus hermanas y las contaban en esos talleres de educación sexual”.

Eso los llevó a realizar talleres en los cuales la temática fue directamente la violencia de género. “Eso nos llevó a la necesidad de capacitarnos sobre las teorías que tienen que ver con la masculinidad hegemónica como causantes de un montón de situaciones violentas porque esa violencia viene del mandato patriarcal le exige a los varones”. Eso los lleva a “demostrar cierta hombría a través de la violencia”.

La primera etapa fue ir “a lo más básico, a lo más primitivo antes de llegar a conceptualizaciones sobre género y violencia de género”. Fueron a trabajar sobre temas relacionados con la crianza, con la cultura patriarcal y desde allí “tratar de producir cambios en las subjetividades para poder avanzar sobre esas prácticas”.

Página/12 le señaló que esas prácticas violentas, entre varones, ocurren desde la escuela primaria. “Por supuesto que sí y en las cárceles se da incluso como estrategias de supervivencia, porque allí rige un sistema tan verticalista, tan autoritario, que a veces estos mandatos de masculinidad violenta son los que te permiten sobrevivir”.

Lo que se busca con el programa es “poder ir desarmando esas situaciones y lograr que los varones se conecten con algunas cuestiones más sensibles que les han sido vedadas, porque tampoco es la idea de generar un mujeres versus varones o imponer la idea de que las mujeres somos mejores”.

Dijo que lo que se busca es “poner sobre la mesa que los varones también son víctimas de ese sistema, en algún punto, porque se pierden de conectar con cuestiones que están más afirmadas a la femineidad hegemónica, pongámosle, todo eso que tiene que ver con lo afectivo, con la sensibilidad se nos asigna a nosotras como mandato y los varones se pierden un montón de cosas por eso, se reprimen un montón de cosas”. Con el programa se intenta “que los varones privados de su libertad puedan abrirse a ese tipo de cuestiones”.

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Otro de los “objetivos importantes” es que “no sólo está destinado a varones que están detenidos por casos de violencia de género, sino que está abierto a cualquier varón que quiera participar”. Rico señaló que creen que “muchos de los varones detenidos, la mayoría por robos, muchas veces obedecen a conductas que tienen que ver con ese mandato patriarcal, que señala al hombre como proveedor que está obligado a llevarle a su familia todo lo material”.

Precisó que por ese concepto “un hombre que no puede responder a ese mandato, se siente menos hombre si no puede mantener a su familia”. Eso también significa “mantenerla con cierto status, y tener el auto o la moto, y poder comprarle a los chicos cierta zapatilla”. Por mantener ese mandato “eso lo lleva a cometer algún delito en muchos casos, sin por ello hacer generalizaciones”. Recordó que durante la crisis del 2001, cuando muchos hombres se quedaron sin trabajo y las mujeres “se pusieron al hombro la casa, hubo un índice muy alto de suicidios entre hombres de edad media”.

Malena Rico viene trabajando en cárceles de varones desde hace diez años, en el Programa de Prevención de Violencia en Cárceles, que ya no existe. El nuevo programa “va a ser voluntario, aunque sabemos que en algunos casos nos van a llegar demandas de jueces y de la Corte Suprema provincial, para que tengamos dispositivos tratamentales para varones que han cometidos delitos relacionados con la violencia de género”. Dijo que debe haber “un tratamiento diferenciado entre los que están por esos delitos y con los que están por robo, que son la mayoría”.

De todos modos, en todos los casos “va a seguir siendo voluntaria, en algunos casos entre comillas, porque si lo manda el juez, lo mejor es asistir a los cursos”. Claro que el detenido se puede negar. Malena Rico señaló también que estas situaciones “tienen que ser voluntarias para que puedan tener un efecto”, dado que se cuenta con la conformidad y la predisposición de los internos. Insistió en que “la eficacia de estos programas está en que sean voluntarios y confidenciales”, en todos los casos, como lo será la iniciativa que comenzará en cárceles y alcaidías de la provincia de Buenos Aires.

La importancia de que sea así es que “es todo lo contrario a lo que ocurre en las cárceles, donde ninguna de las actividades son voluntarias ni confidenciales”. Además, puntualizó que “de los talleres tampoco va a surgir la idea de calificar lo que hicieron quienes concurran, para que podamos hacer un trabajo genuino y que se puedan expresar con total libertad”.